Tras el periodo estival, muchas empresas recuperan la actividad con nuevos proyectos, clientes y objetivos. Para autónomos y pymes, septiembre supone mucho más que la vuelta de las vacaciones: representa el comienzo del último cuatrimestre del ejercicio, un periodo decisivo para alcanzar los objetivos del año y preparar el cierre fiscal.
Sin embargo, es frecuente retomar la actividad centrando todos los esfuerzos en el trabajo diario y dejando de lado la planificación financiera y administrativa. Esta falta de revisión puede provocar tensiones de tesorería, errores contables o decisiones precipitadas cuando el ejercicio está a punto de finalizar.
Por eso, antes de que septiembre marque el ritmo del negocio, conviene dedicar unas horas a analizar la situación real de la empresa. Revisar determinados aspectos con antelación permite detectar problemas, aprovechar oportunidades y llegar al cierre del ejercicio con una mayor capacidad de planificación.
En esta guía repasamos los principales puntos que cualquier autónomo o pyme debería revisar antes de septiembre para afrontar con seguridad el último tramo del año.
¿Por qué septiembre es un mes clave para autónomos y empresas?
Aunque el año contable comienza en enero, para muchas empresas septiembre supone un auténtico reinicio.
Después de las vacaciones se reactivan proyectos, aumentan las oportunidades comerciales y comienzan a planificarse inversiones, contrataciones o campañas que influirán directamente en el resultado del ejercicio.
Además, durante los últimos meses del año se concentran numerosas obligaciones fiscales y administrativas, por lo que disponer de una visión clara de la situación económica resulta fundamental para tomar decisiones acertadas.
Planificar ahora permite actuar con margen. Esperar a noviembre o diciembre suele traducirse en menos opciones para corregir desviaciones o aprovechar determinadas ventajas fiscales.
Revisa la facturación del primer semestre
Uno de los primeros aspectos que conviene analizar es la evolución de la facturación.
No basta con comprobar cuánto se ha vendido. Lo realmente importante es comparar los resultados obtenidos con las previsiones que se habían realizado al comienzo del año.
Preguntas como las siguientes ayudan a obtener una visión más precisa:
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¿Se están alcanzando los objetivos de ingresos?
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¿Existen clientes que han reducido su volumen de contratación?
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¿Hay servicios o productos especialmente rentables?
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¿Ha aumentado la dependencia de uno o varios clientes?
Esta revisión permite detectar tendencias antes de que termine el ejercicio y adoptar medidas correctoras cuando todavía existe margen de actuación.
En muchos casos, pequeños ajustes comerciales durante septiembre pueden tener un impacto significativo en el resultado anual.
Analiza la situación de tesorería
Facturar más no siempre significa disponer de mayor liquidez.
Por eso resulta imprescindible revisar el estado de la tesorería y comprobar si la empresa mantiene un equilibrio adecuado entre ingresos y pagos.
Es recomendable analizar aspectos como:
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Saldo disponible en cuentas bancarias.
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Cobros pendientes de clientes.
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Pagos comprometidos para los próximos meses.
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Financiación existente.
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Gastos fijos previstos hasta final de año.
Una buena planificación de tesorería permite anticipar posibles necesidades de financiación y evita situaciones de tensión que podrían afectar al funcionamiento normal del negocio.
Además, disponer de una previsión realista facilita la toma de decisiones sobre inversiones, contratación de personal o ampliación de servicios.
Comprueba que toda la contabilidad está al día
Otro error frecuente consiste en acumular documentación durante meses y confiar en regularizar toda la información al finalizar el ejercicio.
Septiembre es un excelente momento para comprobar que la contabilidad refleja correctamente la realidad del negocio.
Conviene revisar:
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Facturas emitidas.
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Facturas recibidas.
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Gastos correctamente contabilizados.
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Cobros y pagos conciliados con el banco.
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Documentación pendiente de registrar.
Mantener la contabilidad actualizada no solo facilita el trabajo de la asesoría, sino que permite disponer de información fiable para tomar decisiones empresariales.
Prepara la próxima liquidación trimestral
Con la llegada del otoño también se acerca una nueva liquidación de impuestos.
Revisar con antelación la documentación necesaria evitará prisas de última hora y reducirá el riesgo de errores.
Es recomendable comprobar:
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Que todos los ingresos están registrados.
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Que los gastos deducibles cuentan con su correspondiente justificante.
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Que el IVA soportado y repercutido es correcto.
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Que no existen facturas pendientes de contabilizar.
Una preparación anticipada facilita el cumplimiento de las obligaciones fiscales y reduce considerablemente el riesgo de sanciones o requerimientos por parte de la Agencia Tributaria.
Evalúa la rentabilidad de tu negocio
El ritmo del trabajo diario hace que muchas empresas centren su atención exclusivamente en vender.
Sin embargo, septiembre también es un buen momento para preguntarse si esas ventas están siendo realmente rentables.
Analizar la rentabilidad implica revisar:
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Margen de beneficio por servicio o producto.
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Costes fijos y variables.
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Gastos que han aumentado durante el año.
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Servicios poco rentables.
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Clientes que generan una carga administrativa excesiva.
En ocasiones, reducir determinados costes o reajustar tarifas resulta mucho más efectivo que aumentar el volumen de ventas.
Revisa tus previsiones para el cierre del ejercicio
Cuando comienza el último cuatrimestre todavía existe capacidad para modificar la evolución del negocio.
Por eso resulta aconsejable actualizar las previsiones económicas teniendo en cuenta los resultados obtenidos hasta ese momento.
Algunas cuestiones importantes son:
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¿Se alcanzará la facturación prevista?
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¿Será necesario realizar nuevas inversiones?
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¿Es conveniente contratar personal?
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¿Existe margen para optimizar la carga fiscal antes del cierre del ejercicio?
Cuanto antes se planteen estas preguntas, mayor será la capacidad para actuar.
Aprovecha las oportunidades de planificación fiscal
Uno de los mayores errores es esperar al mes de diciembre para pensar en impuestos.
La planificación fiscal requiere tiempo.
Dependiendo de la situación de cada empresa, todavía puede ser posible:
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Adelantar determinadas inversiones.
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Revisar amortizaciones.
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Analizar gastos deducibles.
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Reorganizar determinados ingresos.
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Planificar operaciones con impacto fiscal.
Siempre dentro de la normativa vigente, una buena planificación puede traducirse en una gestión tributaria mucho más eficiente.
Comprueba si tu empresa está preparada para los cambios normativos
Los próximos meses estarán marcados por importantes novedades relacionadas con la digitalización empresarial.
Entre ellas destacan:
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La implantación progresiva de la factura electrónica.
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Los nuevos requisitos para los programas de facturación.
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La adaptación a los sistemas VeriFactu.
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Las obligaciones derivadas de la Ley Crea y Crece.
Revisar durante septiembre el grado de preparación permitirá realizar la transición de forma ordenada y sin sobresaltos.
Organiza la documentación antes del cierre del año
Una buena organización documental simplifica enormemente el trabajo de los últimos meses.
Es recomendable verificar que toda la documentación se encuentra correctamente archivada:
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Facturas.
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Contratos.
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Justificantes bancarios.
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Nóminas.
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Modelos tributarios presentados.
Además de facilitar la gestión diaria, mantener esta información organizada reduce el tiempo necesario para responder ante posibles requerimientos de la Administración.
Apóyate en una asesoría para planificar, no solo para cumplir
Muchas empresas recurren a una asesoría únicamente cuando llega el momento de presentar impuestos.
Sin embargo, el verdadero valor de un asesor consiste en ayudar a tomar decisiones antes de que sea demasiado tarde.
Analizar conjuntamente la situación económica del negocio durante septiembre permite detectar oportunidades de ahorro, anticipar riesgos y preparar el cierre del ejercicio con mayor seguridad.
Una asesoría no solo ayuda a cumplir con las obligaciones fiscales, sino que también aporta información útil para mejorar la gestión empresarial.
Conclusión: septiembre es el mejor momento para preparar un buen cierre de año
La vuelta de las vacaciones representa una excelente oportunidad para detenerse, analizar la situación del negocio y planificar los últimos meses del ejercicio.
Revisar la facturación, la liquidez, la contabilidad, las obligaciones fiscales y las previsiones económicas antes de septiembre permite tomar decisiones con tiempo y afrontar el cierre del año desde una posición mucho más sólida.
En lugar de esperar a que lleguen las prisas de diciembre, dedicar unas horas a esta revisión puede marcar la diferencia entre terminar el ejercicio reaccionando a los problemas o gestionando el crecimiento con planificación y control.
En GEXES Asesores ayudamos a autónomos, pymes y empresas a planificar su actividad durante todo el año, no solo cuando llega el momento de presentar impuestos. Si quieres afrontar el último cuatrimestre con mayor tranquilidad y optimizar la gestión fiscal y financiera de tu negocio, nuestro equipo puede ayudarte a preparar un cierre de ejercicio más eficiente y adaptado a tus objetivos.